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Delio Siticonatzi: “La educación clave para el respeto de la Casa Común”

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Entrevista a Delio Siticonatzi Camaiteri, miembro del pueblo Ashaninca, del grupo étnico amazónico del Perú, participante en el Sínodo Especial para la Región Panamazónica.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“Uno de los grandes desafíos que viven las comunidades amazónicas es la devastación de la naturaleza, la devastación de los recursos naturales de la Amazonía; en este sentido, espero que en este Sínodo se pudiera decir algo sobre las grandes empresas nacionales, internacionales para que cesen el extractivismo o quizás buscar otras alternativas para la producción”, es cuanto afirma Delio Siticonatzi Camaiteri, miembro del pueblo Ashaninca, del grupo étnico amazónico del Perú, participante en el Sínodo Especial para la Región Panamazónica.

Atención a las comunidades indígenas

Tras concluir las Congregaciones de este Sínodo Especial para la Región Panamazónica y antes de iniciar los círculos menores, el representante amazónico del pueblo Ashaninca, del Perú, señaló que se debe hablar de Panamazonía en vez de hablar solamente de Amazonía, ya que, “cuando hablamos de la Panamazonía no se trata sólo de un territorio pequeño, sino de toda la Amazonía y toda la selva en el mundo”. Además, Delio Siticonatzi dijo que está siguiendo este Sínodo pendiente de los temas que están tratando los padres sinodales, como por ejemplo: la atención de las comunidades que necesitan realmente la presencia de la Iglesia en ello”.

Que cesen con el extractivismo

Asimismo, refiriéndose a los desafíos que afectan a las comunidades indígenas de la Amazonía, el miembro del pueblo Ashaninca, subrayó que el principal reto que afrontan es el de la devastación y explotación de los recursos naturales de la Panamazonía. “Uno de los grandes desafíos que viven las comunidades amazónicas es la devastación de la naturaleza, la devastación de los recursos naturales de la Amazonía. En este sentido, espero pues que el Sínodo pueda dar una noticia para ellos, que este Sínodo tenga eco para poder ayudar a los pueblos indígenas. Además, espero que en este Sínodo se pudiera decir algo sobre las grandes empresas nacionales, internacionales para que cesen con el extractivismo o quizás buscar otras alternativas para la producción”.

La educación clave para el desarrollo

Finalmente, Delio Siticonatzi compartió con Vatican News el punto central de su participación en el Sínodo de los Obispos para la Región Panamazónica, basado en el tema de la educación de los pueblos indígenas. “El mensaje que transmito a los padres sinodales es la educación para los indígenas, la educación es la base principal para el ser humano, en especial para la Panamazonía, ya que esta región es un territorio gigantesco donde existen muchas culturas; entonces al educar la cultura también educaríamos el pensamiento de la gente y así obtendríamos el respeto, así alcanzaríamos lo que realmente hablamos sobre el respeto de la Casa Común y el bien común”.

FUENTE: https://www.vaticannews.va/es/vaticano/news/2019-10/delio-siticonatzi-ducacion-clave-para-respeto-casa-comun.html

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Iglesia

Nuncio Apostólico visita Radio Pa’i Puku

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El lunes 23 pasado, visitó los estudio de Radio Pa’i Puku S.E. Mons. Vincenzo Turturro, Nuncio Apostólico del Papa León XIV en Paraguay. Le acompañó el Mons. Miguel Fritz OMI, obispo del Vicariato Apostólico del Pilcomayo.

Mons. Turturro estuvo visitando algunas parroquias, instituciones educativas y comunidades que corresponden al Vicariato Apostólico del Pilcomayo

Muchas gracias por su visita y sus bendiciones.

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Iglesia

Fe, unidad y gestión: Guairá celebra la culminación del Santuario de la Virgen del Paso

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Itapé vivió una jornada histórica marcada por la fe, el trabajo en equipo y el compromiso del Estado con las tradiciones del pueblo guaireño.

En un acto cargado de emoción y simbolismo, autoridades nacionales y departamentales participaron de la entrega oficial de la culminación de la infraestructura del Santuario de la Virgen del Paso, en la ciudad de Itapé, uno de los principales centros de devoción mariana del departamento de Guairá.

El evento contó con la presencia del presidente de la República, Santiago Peña, y del vicepresidente Pedro Alliana, quienes acompañaron a las autoridades locales en una jornada que reafirmó la importancia de la fe como pilar de cohesión social y de identidad cultural del Paraguay.

La obra, entregada a la Diócesis correspondiente, representa mucho más que una mejora edilicia. Se trata de un espacio renovado que fortalece las tradiciones religiosas, impulsa el turismo interno y se proyecta como un punto de encuentro espiritual para miles de fieles que, año tras año, llegan hasta Itapé para honrar a la Virgen del Paso.

Desde la Gobernación de Guairá, destacaron que la culminación del santuario es fruto de un verdadero trabajo en equipo, articulado entre el Gobierno Nacional, el gobierno departamental, la Iglesia y la comunidad. “Es una obra hecha para el pueblo guaireño, que deja huellas en el presente y sienta bases sólidas para el futuro del departamento”, señaló el César Sosa, gobernador del Guairá.

El Gobierno Departamental reafirmó, además, su compromiso de seguir impulsando acciones que nacen del esfuerzo conjunto y que promueven el desarrollo integral de Guairá, respetando sus valores, su historia y su profunda espiritualidad.

La jornada cerró con un mensaje de esperanza y unidad, encomendando al departamento y al país a la protección de la Virgen del Paso. “Che Sy, Virgencita de Itapé, ya estás en tu casa terminada. Bendecí a nuestro querido Guairá y a la República del Paraguay”, expresaron las autoridades, en un gesto que reflejó el sentir de toda una comunidad.

Con fe, gestión y compromiso, Guairá sigue avanzando, dejando huellas que fortalecen su identidad y su proyección hacia el futuro.

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Iglesia

El obispo que clama en el desierto

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Alguien como Miguel Fritz es quien nos permite seguir creyendo en un sector de la Iglesia Católica comprometida con la suerte de los más pobres, alguien que viene a plantarse con valentía y dignidad en el altar mayor del Paraguay, ante la multitud de fieles, ante los micrófonos y las cámaras, con la actitud del profeta que clama en el desierto. Quizás muchos no escuchen o no hagan caso… pero muchos, sí.

Su voz es como la del profeta bíblico que clama en el desierto y quizás muchos no la escuchen o la escuchen y no le hagan caso, pero puede que algunos sí… y que importante es que resuene su voz un domingo desde la explanada del Santuario de la Virgen de Caacupé.

Es un obispo como los demás y viste casi igual como lo demanda la liturgia de la Iglesia Católica para estos rituales, pero hay algo que lo distingue. Su mitra —la gorra ceremonial que simboliza su autoridad eclesiástica—, está cubierta por un tejido artesanal con pinturas indígenas del Chaco. Es el símbolo del lugar de donde viene y principalmente de a quienes representa.

Se llama Miguel Fritz y aunque nació en 1955 en Hannover, Alemania, desde 1985 trabaja pastoralmente en el Paraguay, primero como vicario parroquial en Independencia, Guairá y desde 1998 se hizo parte del duro paisaje chaqueño, como vicario de la parroquia Santa María, en Mariscal Estigarribia, Boquerón, donde aprendió a encarnar los padecimientos y las esperanzas de los pueblos indígenas olvidados, los más pobres entre los pobres.

Es teólogo y antropólogo. Es miembro de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada, OMI. De 2007 a 2010 fue superior de esa orden religiosa en el Paraguay. En 2016 asumió como vicario delegado del Vicariato Apostólico del Pilcomayo y párroco de la Parroquia en la Misión San Leonardo de Escalante (también conocida como comunidad indígena San Leonardo, Comunidad Indígena Fischat o Misión Escalante, del pueblo Nivacle, ubicada al final de la ruta PY05 en el kilómetro 584, en la frontera con Lamadrid, Provincia de Formosa, Argentina, a unos 453 km de Asunción, lejos de todo, pero muy cerca de la realidad).

En abril de 2025, poco antes de su fallecimiento, el Papa Francisco nombró a Miguel Fritz como nuevo obispo del Vicariato Apostólico del Pilcomayo, en reemplazo de otro misionero oblato que sin mucho ruido y bastante coherencia hizo mucho por los pueblos indígenas del Chaco Paraguayo, el recordado monseñor Lucio Alfert.

A pesar de que ha estado ya varias veces oficiando misa y haciendo escuchar su voz en las celebraciones dedicadas a la Virgen de Caacupé, este domingo 30 de noviembre fue la primera vez en que Miguel lo hizo como nuevo obispo en la misa central y su voz ha sonado fuerte y clara en defensa de los indígenas, en un momento en que tanta falta hace su resonancia:

Estas fueron algunas de sus palabras:

—“Tanto más indigna tener que ver siempre de nuevo a familias humildes campesinas y principalmente indígenas ser despojadas de sus habitaciones. Siguen los desalojos violentos de comunidades enteras, a veces por fuerzas del orden público —aunque uno puede preguntar qué orden se crea cuando se queman casas y chacras, dejando niños con sus padres y llorando en la calle— y otras veces por ‘servicios contratados’, enviados por un estanciero, como pasó en Karapa, el mes pasado. Por otra parte, no hay ningún apuro para desalojar a invasores que se colocan dentro de tierras indígenas y hasta arman estancias, como es el caso de Loma”.

—“Ya me cansa tener que repetir todos los años este mismo grito contra los desalojos injustos e inmisericordes de comunidades indígenas. Estoy tentado de hacer mía la exclamación del profeta Habacuc, que el Papa León cita: ‘¿Hasta cuándo, Señor pediré auxilio sin que tú escuches?’”.

—“¡Ojalá, que alguna vez, el INDI cumpla su función! Y ahora una vez más con un nuevo presidente y vuelta su oficina a Asunción como es necesario y debido, sin que los vecinos rechacen la presencia de indígenas en su barrio, ¡Qué triste testimonio!”.

—“Los indígenas son expulsados, No son solo ‘sin tierras’, son ‘sin calles’, ‘sin ningún lugar’ donde sean bien recibidos. Cómo dijo acertadamente monseñor Gavilán: ‘Valoramos al guaraní, pero no a quienes nos lo heredaron’. El bien común no lo podemos soñar, mientras que sigan la discriminación y el racismo en nuestra sociedad”.

— “¿Cómo piensa el Estado que sean cumplidos sus derechos, en parte bien plasmados en el Plan Nacional de Pueblos Indígenas, pero sin asegurar el presupuesto necesario? El bien común no lo podemos soñar mientras que no tengamos un presupuesto que considere a los sectores más necesitados”.

—“Realmente es hora de despertar. No podemos continuar con los ojos cerrados, sobre todo ante tanta injusticia, tanta corrupción, tanto nepotismo, tanto enriquecimiento ilícito (…). Vemos crecer algunas élites de ricos que viven en una burbuja muy confortable y lujosa, casi en otro mundo respecto a la gente común”.

—“Es hora de tomar conciencia del desastre que estamos provocando o si seguimos despojándonos de los últimos árboles o si seguimos envenenando tierra, aire, agua y a nosotros mismos con tantos agrotóxicos”.

Quienes conocemos desde hace tiempo la tarea apostólica y humana de Miguel Fritz sabemos que sus palabras no son solamente teóricas, sino que están respaldadas por casi tres décadas de convivencia con los pueblos indígenas y los pobladores del Chaco, compartiendo el polvo de los no caminos, la sed y el hambre, las carencias antiguas, como también la lucha, los sueños y las esperanzas de un tiempo mejor.

Alguien como Miguel Fritz es quien nos permite seguir creyendo en un sector de la Iglesia Católica comprometida con la suerte de los más pobres, alguien que viene a plantarse con valentía y dignidad en el altar mayor del Paraguay, ante la multitud de fieles, ante los micrófonos y las cámaras, con la actitud del profeta que clama en el desierto.

Quizás muchos no escuchen o no hagan caso… pero muchos, sí.

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