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Embarazo de adolescentes indígenas

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Una investigación estudia sobre cómo es visto el embarazo de adolescentes en las culturas de cuatro pueblos indígenas.

Tiene 18 años, es madre soltera y se embarazó a los 14 años. Se asustó cuando se enteró que estaba embarazada, como era tan joven no sabía qué debía hacer. Con el apoyo de su madre, consideró la posibilidad de un aborto. Consultaron con una señora de la comunidad pero ella dijo que ya no era posible porque llevaba más de dos semanas de gestación.

Le preguntó a su abuela si ella pensaba que era conveniente que se vaya a vivir con el padre de su bebé y ella no le pudo contestar. Su mamá, en cambio, le dijo que no se case porque era demasiado joven para asumir esa responsabilidad. Durante ese tiempo en que estaba asustada, le rechazó al padre de su hija, que en ese entonces tenía más de 20 años. Se disgustó mucho con él y le tenía rabia, pues lo veía culpable de lo sucedido. Posteriormente, cuando recapacitó y le reclamó la paternidad, él ya no quiso asumirla y se desentendió.

Durante el primer tiempo del embarazo seguía compartiendo con sus amigas, siempre salía con ellas, pero eso fue solo hasta que creció la panza; desde ese momento no quiso salir de su casa. No quería que la gente la viera, tenía mucha vergüenza de ser madre soltera.

A los 7 meses de embarazo se planteó la posibilidad de entregar a su bebé a la familia paterna, porque ella no se sentía capaz de cuidarlo y alimentarlo. Su mamá le dijo que si era varón lo entregara, pero que si nacía mujer se quedase en su propia familia.

Tenía miedo del parto, por lo que le advirtieron los mayores, sobre los dolores y las consecuencias posteriores. Le daba miedo también responder a tanta responsabilidad. Ahora dice estar feliz de que, a pesar de aquellos malos pensamientos, su hija está creciendo a su lado. Siente que cambiaron muchas cosas en su vida. Durante su embarazo y después del nacimiento de su hija, le daban más tareas domésticas que realizar en la casa, tenía que limpiar y lavar la ropa, hasta donde podía, porque se cansaba mucho.

Cuando nació la bebé ya no pudo salir como antes, porque tenía que cuidarla, amamantarla, limpiar la casa y hacer todo lo que le pedían. También dejó la escuela, y a pesar de que este año intentó volver después de cuatro años, la volvió a dejar porque no tiene ayuda para el cuidado de su hija.

Si bien su familia le brinda alimentación, ni su mamá ni sus hermanos se ofrecen para cuidar a la nena mientras ella va a estudiar. Recuerda que durante el embarazo e incluso después, fue su padre el que más la ayudó y consoló, y que sin embargo su mamá hasta ahora se muestra decepcionada con lo ocurrido.

Esta es una de las historias de madres adolescentes rescatadas en el libro “Embarazo adolescente en comunidades indígenas del Paraguay. Percepciones desde las cosmovisiones Ayoreo, Ava Guaraní, Qom y Nivaclé”.

Diferentes culturas, diferentes miradas  

¿Cuál es la mayoría de edad considerada apropiada para la maternidad y paternidad de las culturas indígenas? ¿Cómo afecta la calidad de vida y el futuro de comunidad y sobre todo de la niñez y la juventud indígena, el hecho de convertirse en madre y padre a una corta edad?  ¿Cómo influye en las posibilidades de estudio o de obtención de un trabajo digno desde sus cosmovisiones?  ¿Qué espera la comunidad de los/as niños/as y jóvenes considerando las cosmovisiones y el momento de transición cultural actual? Estas son algunas de las preguntas que la investigación “Embarazo adolescente en comunidades indígenas del Paraguay. Percepciones desde las cosmovisiones Ayoreo, Ava Guaraní, Qom y Nivaclé” pretende responder.

“Es un trabajo colectivo y creemos que siempre hay que enfatizar que se construyó con apoyo de los lideres, lideresas y gente de la comunidad que colaboró”, explicó Ivonne Gaona a Paraguay.com

La autora explicó que si bien no existe una “edad ideal para ser madres, en las culturas indígenas existen “momentos ideales” que son determinados por las condiciones socioeconómicas. En la investigación se consideran comunidades urbanas, peri-urbanas y rurales de los pueblos Ayoreo, Qom, Nivaclé y Ava Guaraní. Algunas de las principales conclusiones de esta investigación son:

-En la primera parte de la investigación, donde se aborda la cosmovisión y la problemática del embarazo de manera general, y sin diferenciar los tipos de comunidades, se comprueba que el autocuidado, la prevención del embarazo y de enfermedades es un aprendizaje vinculado predominantemente a la mujer, de mujeres a mujeres, desde la comunidad.

-Todos reconocen la existencia de nuevos métodos anticonceptivos, de los que se enteran desde la escuela o desde los centros de salud, quizás también a través de otras mujeres. Aunque esto reemplaza las formas tradicionales de autocuidado, existe predisposición mayoritaria a admitirlos e incorporarlos.

-Se vincula la descendencia no deseada a problemáticas posteriores para abastecer de alimentación suficiente al resto de la familia, a las dificultades de espacio, y a los impedimentos para continuar dentro del sistema educativo, tanto los hijos e hijas, como su madre.

-Aunque la decisión de tener hijos e hijas es de la pareja, recae la responsabilidad especialmente sobre la mujer, debido a que la sexualidad está cada vez menos vinculada a parejas estables, y el embarazo a parejas consolidadas.

-Los hombres asumen la paternidad precoz en casos excepcionales, por lo que crece el número de madres solteras e hijos abandonados.

-La falta de medios económicos es un factor originario de discriminación en la atención de la salud de las embarazadas.

Lo rural y lo urbano

– Entre los ayoreos de Chaidi,(Chaco) no se ha detectado la presencia de adolescentes menores de edad embarazadas. Existen casos en que las adolescentes forman pareja, pero con la decisión de esperar el tiempo más favorable para el inicio de la reproducción. Es probable que la cohesión social incida en que las pautas culturales relacionadas al buen vivir y al tiempo para la maternidad, se respeten.

-La Comunidad Nivaclé, situada en un contexto rural, así como la del Pueblo Qom, en un contexto semiurbano, y la del Pueblo Ava Guaraní, evidencian problemas de hacinamiento. En ellas se percibe de manera muy evidente la influencia de la cultura externa dominante. La cultura paraguaya en general, y los valores de la religión en particular, son decisivos en el modo de vida actual. En estas comunidades las adolescentes embarazadas son habituales. La edad es una noción variante, que puede resultar confusa para determinar el tiempo de la formación de la pareja en la cultura Qom y Ava Guaraní. Sin embargo, ha quedado demostrado que en tiempos anteriores, cada una de estas culturas organizaba una educación previa al momento del embarazo, algunas como la Nivaclé lo hacían en forma colectiva y por género; otras, como la Ava Guaraní, lo hacían de forma más personalizada y familiar.

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Iglesia

Jornada Mundial de los Abuelos: La Iglesia está llamada a ser madre de todos

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León XIV: ¡no tengan miedo de la fragilidad! León XIV: ¡no tengan miedo de la fragilidad!

Jornada Mundial de los Abuelos: La Iglesia está llamada a ser madre de todos

El Papa León XIV hace un llamamiento a los abuelos a perseverar en la fe durante la fragilidad, y los invita a rezar por la paz: “en cualquier edad es posible descubrirse siempre como hijos e hijas de Dios”.

Johan Pacheco – Ciudad del Vaticano

“Yo nunca te olvidaré (Is 49,15)”, es la cita bíblica que inspira el mensaje del Papa León XIV para la jornada mundial de los abuelos y mayores publicado este 15 de junio. Reflexionando sobre la tarea de la Iglesia “llamada a ser madre de todos”, y exhortando a rezar por la paz y perseverar en la fe durante la edad adulta.

“Por boca del profeta Isaías el Señor promete que no se olvidará nunca de ninguno de nosotros. Nos asegura que nuestros rostros los lleva tatuados en las palmas de sus manos (cf. Is 49,16) y que su amor es más grande que el de una madre por su hijo (cf. Is 49,15)”, dice el Papa en su mensaje para esta jornada que se celebra el 26 de julio de 2026.

Explica el Pontífice que “son palabras que nos llenan de consuelo y de confianza. Son la respuesta a un angustioso sentimiento que agita el corazón: «Me ha abandonado el Señor, mi dueño me ha olvidado» (Is 49,14)”.

El amor de Dios no olvida a ninguno

Reitera así que “el amor de Dios, que no olvida a ninguno, se presenta como acto de justicia y respuesta al anonimato, en el cual muy frecuentemente la vida humana acaba por perderse. En particular, sobre la vida de muchos mayores parece haberse extendido un velo que difumina los rasgos de los rostros y los cubre con el olvido”.

“Es lo que sucede en las casas donde reina la soledad -expresa el Papa- y también en aquellos lugares de hospitalización donde la singularidad de cada persona corre el riesgo de ser reducida al número de su cama o a su patología”.

El Santo Padre propone que la celebración de la Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores sea “una oportunidad para redescubrir que la Iglesia está llamada a ser madre de todos y que en cualquier edad es posible descubrirse siempre como hijos e hijas de Dios. Que esta Jornada sea, por lo tanto, un estímulo para todos, en particular para los más jóvenes, y así retomar la bella costumbre de visitar a los propios abuelos, los mayores de la familia y también a aquellos que no reciben ninguna visita”.

El abrazo del Papa a los ancianos

El Papa pide que también lleven a los abuelos y adultos mayores con este mensaje, “la cercanía y el afecto» del sucesor de Pedro: “Háganlo de tal modo que las palabras del profeta ‘Yo nunca te olvidaré’ adquieran la forma de un tierno y afectuoso encuentro”.

Afirmando además que “la Iglesia conoce el sufrimiento de sus hijos más mayores, sabe bien que muchas veces se les mira con prejuicios y se les considera un peso; es sabedora de que una economía concentrada sobre el beneficio debilita las relaciones familiares; sabe que muchos ancianos son abandonados por los hijos que se ven obligados a migrar o, en algunos casos, a combatir en la guerra. Por cada uno de estos motivos, se alegra de anunciar la promesa del Señor: Yo nunca te olvidaré”.

La vocación en la fragilidad

“El descubrimiento de la ternura de Dios, para muchos, sucede en el transcurso de la existencia, muchas veces propiamente en el último tramo de la vida”, escribe León XIV, y sugiere que la edad avanzada “a partir de las preguntas que nos hacemos con más urgencia en esta etapa de la vida, puede convertirse en el tiempo oportuno para iniciar o retomar una vida espiritual”.

Y reflexionando sobre la vocación en medio de la fragilidad, les dirige unas palabras de aliento: “¡no tengan miedo de la fragilidad! Propiamente esta debilidad lleva consigo una nueva potencialidad que ilumina también las demás edades de la vida”.

La oración de los abuelos

Y les encomienda la tarea de la oración por la paz en este tiempo marcado por la violencia bélica y social: “les exhorto, queridos hermanos, a unirse a mí en la oración constante para que llegue pronto la paz al mundo entero”.

Finaliza el Papa agradeciendoles “porque me sostienen cada día con sus oraciones, especialmente cuando recitan el santo rosario. Se lo agradezco de corazón y les dejo este deseo: que el Señor les renueve siempre en la fe, en la esperanza y en la caridad, ¡Él, que nunca se olvida de nosotros!”, dice.

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