
Fuerte Olimpo, Diciembre de 2014
Queridos hermanos/as misioneros/as, Laicos/as:
Se nos va un año cargado con muchos compromisos y desafíos pastorales que queramos o no, nos ayudaron a llevar a los demás a Cristo y eso es lo que cuenta. A nivel país nos tocó enfrentar como todos los años algunos problemas de raíz que tiene que ver con el nivel de nuestros dirigentes políticos ya que la mayor parte se preocupan solamente para sí, y ver la forma como uno puede sacar provecho del lugar donde está y no preocuparse en buscar solución a los problemas acuciantes de nuestro país y que lo encontramos en la salud precaria,
la educación ineficiente, el escaso trabajo, la falta de tierra y casa segura de sus habitantes, ya que por más que el nuevo gobierno quiera hacer bien su trabajo no lo dejan; porque nuestras instituciones públicas no funcionan bien, el Poder Judicial está desacreditado y el Poder Legislativo solamente saca leyes para el beneficio de unos pocos, mientras que el pueblo siempre es el perjudicado y es aquí donde nosotros tenemos ese gran desafío como Iglesia, ver cómo ir creando conciencia en nuestra gente de cuán importante es el compromiso ciudadano y cristianos, el inmiscuirnos más y preocuparnos por los problemas sociales y la marcha de nuestro país.
No podemos permanecer indiferentes antes los atropellos a los derechos de los más pobres y por sobre todo sabiendo que si no nos ponemos a trabajar en serio en forma planificada, inteligente y en conjunto con las otras instituciones del Estado en la formación de nuestros niños y jóvenes poco o nada veremos el cambio que tanto necesita nuestra Patria el Paraguay y por supuesto nuestro departamento.
Por eso, al culminar este año 2014 nos invitamos en primer lugar a DAR GRACIAS A DIOS, por todo lo bueno que pudo hacer a través de nosotros en esta Iglesia particular del VACHP y proyectarnos al nuevo año que estamos recibiendo con una visión más OPTIMISTA Y ESPERANZADORA DE LA VIDA y me gustaría citarle al Santo Padre Francisco cuando nos dice que: “La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús”. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior; del aislamiento. Y he aquí nuestra herramienta de trabajo como Iglesia Católica comprometida con nuestro pueblo, llevarle a Jesucristo a los demás y que mejor forma de llevarle a ÉL, sino a través de nuestro testimonio de fidelidad y entrega total a servicio del Reino.
En este año dedicado a la Vida Consagrada, así como tantos misioneros/as han trabajado en esta Iglesia del Vicariato del Chaco como modelo de encuentro con Jesucristo para todos nosotros, los consagrados, somos también ejemplos de consagración para los jóvenes que quieren vivir y entregar su vida a Dios. No nos olvidemos de rezar siempre por las vocaciones sacerdotales y a la vida religiosa consagrada.
Con afecto de hermano en Cristo
+ Mons. Gabriel Escobar Ayala, sdb
OBISPO VACH