Conectate con nosotros

Iglesia

Boletín Informativo de la Causa de Beatificación de Pa’i Puku

Publicado

en

Saludo del Postulador General OMI en Roma.


Queridos amigos de Pa’i Puku:

Cuando, el 17 de febrero de 1826, el Papa León XIII aprobó la Congregación de los Oblatos de María Inmaculada, Eugenio de Mazenod inmediatamente comunicó la noticia a sus oblatos. En su carta, San
Eugenio afirmaba que la Congregación, y con ello el carisma oblato, había sido refrendado por la autoridad de la Iglesia como un medio seguro para vivir la vida cristiana, que no nos falta absolutamente ningún elemento para vivir nuestra vocación y que podemos mirar a las demás familias religiosas nacidas siglos antes de nosotros y mucho más numerosas de nosotros (en aquel momento apenas había unos 20 oblatos) y mirarlos sabiéndonos en igualdad de condiciones. La conclusión, por tanto, que debíamos sacar era sólo una: “En nombre de Dios seamos santos”.
Este evento y estas palabras las recordamos siempre en la Familia
Oblata cada 17 de febrero, fecha que este año marca el inicio de la
Cuaresma. Cuaresma y santidad van de la mano. Estamos llamados a
ser santos, a caminar sin detenernos hacia nuestra meta final, que es
el Reino de nuestro Padre Celestial. Y, en este itinerario a veces
intentamos tomar atajos, los caminos que nos parecen más fáciles e
inmediatos, otras veces queremos ir más rápido de lo que debemos,
fatigándonos innecesariamente o, por el contrario, nos quedamos como
atascados en el fango y nos cuesta avanzar. También sucede en el
camino de la vida que, simplemente, nos distraemos tanto viendo las
cosas agradables a lo largo del camino que como si nos olvidáramos de
avanzar…
La Cuaresma es un tiempo de conversión que nos recuerda la
meta, nuestro destino, la santidad que nos trae nuestro amado
Jesús, Señor y Salvador nuestro. →
Contemplar a los santos canonizados nos levanta el ánimo, nos da
fuerzas y nos sostiene en nuestro empeño: si ellos pudieron, yo
también puedo. Esto es lo que pensó el joven Ignacio de Loyola (aún era
conocido como Íñigo) en el proceso de su conversión: si Domingo de
Guzmán o Francisco de Asís pudieron hacer esas cosas grandes por
Jesús, ¿no será que yo también puedo? Y ello le animó a dejar su vida
mundana para buscar, él también, la santidad.
Esto es lo que la Iglesia hace cuando canoniza a las personas y
este es el sentido de abrir Causas de Canonización: presentar
modelos e intercesores que nos animen a seguir adelante en
nuestro camino de conversión para la santidad.
Y, concretamente, hay un sendero aprobado por la Iglesia que muchos
oblatos han recorrido y que muestran hoy a toda la familia oblata que
es un camino seguro: nuestro carisma oblato.
Como oblato, Monseñor Pedro Shaw OMI, «Pa’i Puku», recorrió su
camino hacia Dios siguiendo este sendero concreto. Y estamos
convencidos de que él también llegó a la meta. Si Domingo de
Guzmán, Francisco de Asís, Ignacio de Loyola, Eugenio de Mazenod,
Pedro Shaw y tantos otros pudieron, también podemos nosotros: “¡En
nombre de Dios, seamos santos!”.
Saludos cordiales

P. Diego Sáez Martín OMI
Postulatore Generale

postulatore.generale@omigen.org
Casa Generalizia O.M.I.
Via Aurelia 290, I-00165 Roma-Aurelio ITALIA
Tel.: 0039 / 06 / 39877 – 1
www.omiworld.com
El Postulador General OMI es el encargado de todas las causas de canonización y
beatificación de nuestra Congregación en el mundo. Sus tareas son las siguientes:

  • promover las causas en su fase romana para el título de Venerable, Beato y Santo,
  • establecer contactos con los vicepostuladores que atienden las fases diocesanas,
  • mantener contactos con la Congregación de los Santos, las autoridades
    eclesiásticas y las postuladurías de otras congregaciones.

La fama de Pa’i Puku de ser un hombre santo


La fama de santidad es importante para la
continuación del proceso de Mons. Pedro Shaw. En su caso no viene solamente del hecho de que realmente era un modelo en la fe. Eso lo son muchos misioneros y muchas
misioneras. Lo especial es lo siguiente: Él se ha comprometido de una manera casi heroica con la propagación de la fe en el Chaco y sigue vivo en la memoria de la gente. Con eso, tiene lo que se dice “madera de Santo”, porque su inconfundible biografía presenta el material
del que se hacen las leyendas, y de las buenas en el sentido pastoral:
• Pa’i Puku ya llamaba la atención de entre todos los misioneros
solamente considerando su estatura, lo que también le deparó su
apodo.
• Pa’i Puku en conciencia eligió la misión más difícil, para poder probar
su ardiente empeño por las cosas de Dios. El Chaco es considerado
hasta hoy como sinónimo de zona inhóspita, incluso para los
paraguayos.
• Como ningún otro, Pa’i Puku tomó sobre sí enormes esfuerzos, para
llegar a las “almas perdidas” en los más alejados rincones del Chaco.
• Pa’i Puku era conocido por andar a caballo y en Cachapé. Su
transporte “anfibio” es legendario, hasta hoy los misioneros no han
vuelto a llegar tan lejos, ni con vehículos todoterreno.
• El joven indígena Miguel Galarza era el acompañante fiel de Pa’i Puku,
lo que demuestra de una manera muy hermosa su amor sin diferencias
por todas las personas marginadas del Chaco.
• Con su estilo de vida muy sencillo y su forma de ser tan alegre, Pa’i
Puku muy pronto se ganó un lugar en el corazón de la gente. También
contribuyó a esto el hecho que hablaba el Guaraní, porque ésa era y
sigue siendo la lengua materna por lo menos de la gente pobre.
• Pa’i Puku no sólo era respetado por su estatura, sino porque era la
encarnación de la disciplina, el orden y la fidelidad en la fe. En las
anécdotas siempre se habla de su lucha caballeresca por estos valores
que son tan poco paraguayos.
• Con la fundación de la Escuela, Pa’i Puku posibilitó a “la juventud
perdida del Chaco” una educación y formación sólida y con ello la
esperanza de un futuro mejor en el Chaco. Generaciones de alumnos ya
han pasado por sus aulas, él es considerado algo así como el “santo
patrono de la escuela”.
• Con su reflexión muy temprana sobre la necesidad de una Radio
católica propia del Chaco, Pa’i Puku ha demostrado tener visión de
futuro y apertura hacia nuevos avances de la tecnología.
• También en relación a la asistencia espiritual “normal”, Pa’i Puku ha
demostrado ser muy capaz. Sin embargo, el pueblo de contrabandistas,
Puerto Elsa, era algo especial. Su trabajo pastoral en ese lugar tenía un
aire de “misión en el frente (de guerra), bajo condiciones más difíciles”.
• Pa’i Puku había sido promovido de manera bastante inesperada, de
ser un sencillo “misionero de la selva” a obispo responsable, lo que no
es precisamente algo que sucede todos los días.
• Pa’i Puku murió relativamente joven y de forma trágica, trabajando en
pro de la Iglesia en el Chaco (la Radio). Eso ya casi le da rasgos de
mártir.
• A Pa’i Puku le toca algo del nimbo de héroe nacional, que después de
la Guerra del Chaco se encuentra en todas las personas que habían
luchado por la consolidación y la promoción del Chaco como territorio
paraguayo.
• Ya ahora, Pa’i Puku está inmortalizado en dos instituciones
importantes de la Iglesia, que llevan su nombre: la Escuela y la Radio!
En la memoria viva de Pa’i Puku, los creyentes experimentan – y esto
es un hecho – una y otra vez nuevos impulsos para una vida cristiana
consciente, de manera que Pa’i Puku sigue colaborando aún después
de su muerte con el crecimiento y la construcción de las iglesias
locales en el Chaco. Pa’i Puku sigue dando fe de la fuerza del espíritu
de Dios que actúa en los hombres y transforma la vida, del cual
también recibió su propia santidad. Se ha convertido en un signo de
esperanza tanto para la vida personal de los creyentes como también
para la Iglesia del Chaco.


P. Olegario Domínguez OMI (100 años)

Sus recuerdos del Pa’i Puku nacido el 6.3.1920 en León/ España, llegó al Paraguay en 1980, trabajó en el noviciado OMI, en el Seminario OMI y más de 25 años en la Universidad Católica en la cátedra de Misionología; vive ahora en la Casa central OMI en Asunción
Por los años 60 llegó una carta del lejano Paraguay, donde un misionero que firmaba Pedro Shaw solicitaba lecturas sencillas para niños para una escuelita que se había fundado en la parroquia y carecía lo más elemental. Me quedó la imagen de un misionero ágil y dinámico que se preocupaba por los pobres y por los niños.
Pudo por fin encontrarme con el P. Shaw, convertido de apóstol itinerante en párroco de Puerto Elsa. Me impresionó su prócer estatura que valió el
apelativo que se hizo célebre de Pa’i Puku (Padre alto), y más por su noble
presencia personal, seria y reservada, y a la vez sonriente.
Algunos pensaban que el P. Shaw podría ser el sucesor de Mons. Lucas, por el ascendiente de que gozaba en el pueblo y por la amistad que tenía con el
Nuncio, Mons. Mees, belga y flamenco como él. … El elegido asumió el cargo
con serenidad y fortaleza de quien ha sopesado la magnitud y las dificultades del pastorazgo que se le confía, así como también su propia flaqueza, y lo acepta, no no apoyado en sus fuerzas, sino en la asistencia de lo Alto.
Ciertamente el P. Shaw no tenía la astucia diplomática que a veces sirve para superar conflictos. Eso no iba con su carácter recto y entero. Pero no se le podía negar una gran experiencia de misión y un conocimiento de los
problemas concretos. Estaba curtido en las luchas y contaba con una fe y una confianza en Dios a toda prueba, que no le permitían desanimarse.
Un pastor con un corazón grande, abierto a todos los problemas de su gente y dispuesto a acercarse cada una de sus ovejas con el mensaje de salvación,
dispuesto a jugarse la vida por ellas como el Buen Pastor del Evangelio. Tal era el temple del obispo Shaw y su disposición fundamental.

“Quieres dar un testimonio sobre Pa’i Puku?
Pedimos que lo comuniquen a la Causa de Beatificación:
Para más información: Vicepostulador Dr. Michael Krischer
E-Mail: Causapaipuku@gmail.com
WhatsApp: +49 16 22 77 99 12

Continuar leyendo
Click para comentar

Enviar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Iglesia

Fe, unidad y gestión: Guairá celebra la culminación del Santuario de la Virgen del Paso

Publicado

en

Itapé vivió una jornada histórica marcada por la fe, el trabajo en equipo y el compromiso del Estado con las tradiciones del pueblo guaireño.

En un acto cargado de emoción y simbolismo, autoridades nacionales y departamentales participaron de la entrega oficial de la culminación de la infraestructura del Santuario de la Virgen del Paso, en la ciudad de Itapé, uno de los principales centros de devoción mariana del departamento de Guairá.

El evento contó con la presencia del presidente de la República, Santiago Peña, y del vicepresidente Pedro Alliana, quienes acompañaron a las autoridades locales en una jornada que reafirmó la importancia de la fe como pilar de cohesión social y de identidad cultural del Paraguay.

La obra, entregada a la Diócesis correspondiente, representa mucho más que una mejora edilicia. Se trata de un espacio renovado que fortalece las tradiciones religiosas, impulsa el turismo interno y se proyecta como un punto de encuentro espiritual para miles de fieles que, año tras año, llegan hasta Itapé para honrar a la Virgen del Paso.

Desde la Gobernación de Guairá, destacaron que la culminación del santuario es fruto de un verdadero trabajo en equipo, articulado entre el Gobierno Nacional, el gobierno departamental, la Iglesia y la comunidad. “Es una obra hecha para el pueblo guaireño, que deja huellas en el presente y sienta bases sólidas para el futuro del departamento”, señaló el César Sosa, gobernador del Guairá.

El Gobierno Departamental reafirmó, además, su compromiso de seguir impulsando acciones que nacen del esfuerzo conjunto y que promueven el desarrollo integral de Guairá, respetando sus valores, su historia y su profunda espiritualidad.

La jornada cerró con un mensaje de esperanza y unidad, encomendando al departamento y al país a la protección de la Virgen del Paso. “Che Sy, Virgencita de Itapé, ya estás en tu casa terminada. Bendecí a nuestro querido Guairá y a la República del Paraguay”, expresaron las autoridades, en un gesto que reflejó el sentir de toda una comunidad.

Con fe, gestión y compromiso, Guairá sigue avanzando, dejando huellas que fortalecen su identidad y su proyección hacia el futuro.

Continuar leyendo

Iglesia

El obispo que clama en el desierto

Publicado

en

Alguien como Miguel Fritz es quien nos permite seguir creyendo en un sector de la Iglesia Católica comprometida con la suerte de los más pobres, alguien que viene a plantarse con valentía y dignidad en el altar mayor del Paraguay, ante la multitud de fieles, ante los micrófonos y las cámaras, con la actitud del profeta que clama en el desierto. Quizás muchos no escuchen o no hagan caso… pero muchos, sí.

Su voz es como la del profeta bíblico que clama en el desierto y quizás muchos no la escuchen o la escuchen y no le hagan caso, pero puede que algunos sí… y que importante es que resuene su voz un domingo desde la explanada del Santuario de la Virgen de Caacupé.

Es un obispo como los demás y viste casi igual como lo demanda la liturgia de la Iglesia Católica para estos rituales, pero hay algo que lo distingue. Su mitra —la gorra ceremonial que simboliza su autoridad eclesiástica—, está cubierta por un tejido artesanal con pinturas indígenas del Chaco. Es el símbolo del lugar de donde viene y principalmente de a quienes representa.

Se llama Miguel Fritz y aunque nació en 1955 en Hannover, Alemania, desde 1985 trabaja pastoralmente en el Paraguay, primero como vicario parroquial en Independencia, Guairá y desde 1998 se hizo parte del duro paisaje chaqueño, como vicario de la parroquia Santa María, en Mariscal Estigarribia, Boquerón, donde aprendió a encarnar los padecimientos y las esperanzas de los pueblos indígenas olvidados, los más pobres entre los pobres.

Es teólogo y antropólogo. Es miembro de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada, OMI. De 2007 a 2010 fue superior de esa orden religiosa en el Paraguay. En 2016 asumió como vicario delegado del Vicariato Apostólico del Pilcomayo y párroco de la Parroquia en la Misión San Leonardo de Escalante (también conocida como comunidad indígena San Leonardo, Comunidad Indígena Fischat o Misión Escalante, del pueblo Nivacle, ubicada al final de la ruta PY05 en el kilómetro 584, en la frontera con Lamadrid, Provincia de Formosa, Argentina, a unos 453 km de Asunción, lejos de todo, pero muy cerca de la realidad).

En abril de 2025, poco antes de su fallecimiento, el Papa Francisco nombró a Miguel Fritz como nuevo obispo del Vicariato Apostólico del Pilcomayo, en reemplazo de otro misionero oblato que sin mucho ruido y bastante coherencia hizo mucho por los pueblos indígenas del Chaco Paraguayo, el recordado monseñor Lucio Alfert.

A pesar de que ha estado ya varias veces oficiando misa y haciendo escuchar su voz en las celebraciones dedicadas a la Virgen de Caacupé, este domingo 30 de noviembre fue la primera vez en que Miguel lo hizo como nuevo obispo en la misa central y su voz ha sonado fuerte y clara en defensa de los indígenas, en un momento en que tanta falta hace su resonancia:

Estas fueron algunas de sus palabras:

—“Tanto más indigna tener que ver siempre de nuevo a familias humildes campesinas y principalmente indígenas ser despojadas de sus habitaciones. Siguen los desalojos violentos de comunidades enteras, a veces por fuerzas del orden público —aunque uno puede preguntar qué orden se crea cuando se queman casas y chacras, dejando niños con sus padres y llorando en la calle— y otras veces por ‘servicios contratados’, enviados por un estanciero, como pasó en Karapa, el mes pasado. Por otra parte, no hay ningún apuro para desalojar a invasores que se colocan dentro de tierras indígenas y hasta arman estancias, como es el caso de Loma”.

—“Ya me cansa tener que repetir todos los años este mismo grito contra los desalojos injustos e inmisericordes de comunidades indígenas. Estoy tentado de hacer mía la exclamación del profeta Habacuc, que el Papa León cita: ‘¿Hasta cuándo, Señor pediré auxilio sin que tú escuches?’”.

—“¡Ojalá, que alguna vez, el INDI cumpla su función! Y ahora una vez más con un nuevo presidente y vuelta su oficina a Asunción como es necesario y debido, sin que los vecinos rechacen la presencia de indígenas en su barrio, ¡Qué triste testimonio!”.

—“Los indígenas son expulsados, No son solo ‘sin tierras’, son ‘sin calles’, ‘sin ningún lugar’ donde sean bien recibidos. Cómo dijo acertadamente monseñor Gavilán: ‘Valoramos al guaraní, pero no a quienes nos lo heredaron’. El bien común no lo podemos soñar, mientras que sigan la discriminación y el racismo en nuestra sociedad”.

— “¿Cómo piensa el Estado que sean cumplidos sus derechos, en parte bien plasmados en el Plan Nacional de Pueblos Indígenas, pero sin asegurar el presupuesto necesario? El bien común no lo podemos soñar mientras que no tengamos un presupuesto que considere a los sectores más necesitados”.

—“Realmente es hora de despertar. No podemos continuar con los ojos cerrados, sobre todo ante tanta injusticia, tanta corrupción, tanto nepotismo, tanto enriquecimiento ilícito (…). Vemos crecer algunas élites de ricos que viven en una burbuja muy confortable y lujosa, casi en otro mundo respecto a la gente común”.

—“Es hora de tomar conciencia del desastre que estamos provocando o si seguimos despojándonos de los últimos árboles o si seguimos envenenando tierra, aire, agua y a nosotros mismos con tantos agrotóxicos”.

Quienes conocemos desde hace tiempo la tarea apostólica y humana de Miguel Fritz sabemos que sus palabras no son solamente teóricas, sino que están respaldadas por casi tres décadas de convivencia con los pueblos indígenas y los pobladores del Chaco, compartiendo el polvo de los no caminos, la sed y el hambre, las carencias antiguas, como también la lucha, los sueños y las esperanzas de un tiempo mejor.

Alguien como Miguel Fritz es quien nos permite seguir creyendo en un sector de la Iglesia Católica comprometida con la suerte de los más pobres, alguien que viene a plantarse con valentía y dignidad en el altar mayor del Paraguay, ante la multitud de fieles, ante los micrófonos y las cámaras, con la actitud del profeta que clama en el desierto.

Quizás muchos no escuchen o no hagan caso… pero muchos, sí.

Continuar leyendo

Iglesia

El Papa en la catequesis: proteger la creación, urge la «conversión ecológica»

Publicado

en

En la Audiencia General de este miércoles 19 de noviembre, León XIV explica que la esperanza cristiana responde a los desafíos a los que hoy está expuesta la humanidad entera, deteniéndose en el jardín donde el Crucificado fue depositado como una semilla, para resucitar y dar mucho fruto.

Sebastián Sansón Ferrari – Ciudad del Vaticano

El ciclo jubilar «Jesucristo nuestra esperanza» guió la catequesis del Papa León XIV este miércoles 19 de noviembre de 2025 en la Plaza de San Pedro. El Santo Padre invitó a los peregrinos a reflexionar sobre el nexo esencial entre la “espiritualidad pascual y la ecología integral”, inspirándose en la escena de María Magdalena en el jardín de la Resurrección, un evento que ilumina las cuestiones candentes que interpelan a la humanidad contemporánea.

Ante unos 40.000 fieles procedentes de los cinco continentes, el Obispo de Roma se refirió a la figura de la Magdalena, quien, frente al sepulcro vacío, solo percibió la presencia de un supuesto jardinero. Las preguntas de Cristo resucitado, “¿Por qué lloras? ¿A quién buscas?”, se dirigen también a la conciencia de cada creyente, obligándonos a meditar sobre el “vínculo entre la Resurrección de Cristo y los desafíos del mundo actual”.

León XIV acentuó el profundo simbolismo del jardín. El drama de la Pasión —el abandono, la condena y el ultraje— no concluye en la oscuridad, sino que culmina “en la paz del sábado y en la belleza de un jardín”. Esta imagen remite al jardín de la Génesis, el espacio prístino de la creación, y a la vez, el lugar que Jesús cultiva y custodia.

Al rememorar las palabras finales de Cristo en la cruz, el Pontífice enfatizó que “Todo se ha cumplido” no es un final, sino el destino de la obra del Maestro: la restitución del Paraíso perdido. Este altísimo cometido, recordó el Papa, se confía ahora a cada discípulo. Solo al escuchar su nombre del “Hombre nuevo” —el Resucitado—, la Magdalena pudo comprender su propia misión evangelizadora.

El Sucesor de Pedro retomó la enseñanza del Papa Francisco en la encíclica Laudato si’, advirtiendo sobre la “extrema necesidad de una mirada contemplativa”. Si el ser humano abdica de su rol de custodio, inevitablemente “deviene en devastador de la Casa Común”.

El Santo Padre subrayó que la esperanza cristiana responde a los desafíos que enfrenta toda la humanidad hoy deteniéndose en el jardín donde se colocó el Crucificado como una semilla, para volver a brotar y dar mucho fruto.

La fe en la muerte y resurrección de Jesús es, por ende, el “fundamento de una espiritualidad de la ecología integral, fuera de la cual las palabras de la fe se quedan sin conexión con la realidad y las palabras de la ciencia se quedan fuera del corazón». En este sentido, dijo que «la cultura ecológica no se puede reducir a una serie de respuestas urgentes y parciales que van apareciendo en torno a la degradación del ambiente, al agotamiento de las reservas naturales y a la contaminación». Por tal motivo, planteó que «debería ser una mirada distinta, un pensamiento, una política, un programa educativo, un estilo de vida y una espiritualidad que conformen una resistencia».

Asimismo, el Pontífice puntualizó que «los cristianos no pueden separar de ese cambio de dirección que les requiere seguir a Jesús». «El hecho de que María se volviera aquella mañana de Pascua -afirmó- es una señal de esto: solo de conversión en conversión pasamos de este valle de lágrimas a la nueva Jerusalén. Tal pasaje, que empieza en el corazón y es espiritual, modifica la historia, nos compromete públicamente, activa solidaridad que desde ahora protegen personas y criaturas de las ansias de los lobos, en el nombre y fuerza del Ángel Pastor».

De este modo, los hijos de la Iglesia pueden encontrar hoy, según el Papa, millones de jóvenes y de otros hombres y mujeres de buena voluntad que han escuchado el grito de los pobres y de la tierra dejándose tocar el corazón. «Son muchas -destacó- también las personas que desean, a través de una relación más directa con la creación, una nueva armonía que los lleve más allá de tantas laceraciones».

Al terminar su alocución, Prevost deseó que «el Espíritu nos dé la capacidad de escuchar la voz de quien no tiene voz». «Veremos, entonces, lo que los ojos aún no ven: ese jardín, o Paraíso, al que solo nos acercamos acogiendo y cumpliendo cada uno su propia tarea».

Continuar leyendo

Trending