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El Decano de ahora en más sólo debe ir por el torneo de entrecasa.

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No fue la mejor noche del Decano, que fue al Defensores a buscar revertir la mínima derrota sufrida en Argentina. Pero expuso un fútbol muy discreto, quedó con un hombre menos y aquél 1-0 de la ida quedó enorme para las pretensiones de Olimpia, que empató sin goles y de ahora en más sólo debe ir por el torneo de entrecasa.

​A Olimpia no le salió nada. Ni siquiera las jugadas de pelota parada. Hubo muchas ganas, ambición, pero el funcionamiento fue paupérrimo.

Es decir, cada uno por su lado intentó abalanzarse a buscar la remontada, pero colectivamente nunca estuvo a la altura de los acontecimientos, y conste que su rival, a pesar de ser disciplinado no era un bastión impasable.

Para peor, pasada la media hora del primer tiempo perdió a Eduardo Aranda por jugada brusca contra Jorge Ortiz, y de a poco esa desventaja hizo mella.

Claro que trataron de disimular la grieta con arrojo, pero nunca fueron lo suficientemente aplicados como para inquietar a Diego Rodríguez, quien casi no se despeinó en su arco.

Y como era de esperarse, a falta de respuestas exactas, la desesperación empezó a cundir, siendo acompañada esta de la desesperanza que terminó por decretar su negra suerte.

 

Este era uno de los exámenes de fuste para su entrenador Francisco Arce, quien ahora tiene que remontar en lo que resta de la temporada, porque a más de la eliminación en Copa ya no tiene la punta en el Clausura.

Fuente: EFE

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