El Chaco, palabra que proviene de la lengua quechua “Chacu”, quiere decir lugar de cacería. La espesura del monte es tal, que, en la inmensidad de su enmarañada vegetación, de tunas, yuqueríes, caraguatás y otras variedades de espinas la hacen una barrera natural impenetrable. De las entrañas de este paisaje agreste y duro, se alza la voz ancestral indígena de un guardián del bosque, con la pluma crítica, y profunda de Luis Leiva, de la nación Toba Maskoy, Casanillo, Chaco. “Contar nuestra historia en un libro es un testamento cultural, una forma de perpetuar la memoria de los Toba Maskoy, ante el peligro de extinción cultural, y lingüístico”, señaló, Luis Leiva.